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por un momento de verde
apagarse en ese reves de
saber lo cuanto sucedera
en ese adalid de sentirse.
inmaculado a la revienta
de un soneto viril que se
enfurece desde ese deseo
imaginario con lo vetustos.
que se enredan antelazados
en un momento perentorios
con ese dormiril esperto de
un cualitativo desesperarse.
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